TRIBUNA ” LAS CORTES DE TINTA “ – El MUNDO – ALEJANDRO VALDERAS
Hubo un tiempo en que los Faraones de Egipto quisieron romper con el pasado y crear un Reino nuevo. Modificaron los cultos, el canon artístico y crearon una nueva capital en medio de un desierto. Construyeron Palacios, Auditorios y Templos inmensos; hasta desviaron las carreteras para que pasasen por la nueva Capital. Era un país rural, disperso, que no necesitaba una nueva capital, en el que nunca se llenaban lo templos por falta de paisanaje. Cuando cambió la economía, cambiaron de Faraón y Tell El Amarna quedó abandonada para siempre.
Valladolid cada vez tiene más toque egipcio: Auditorios como el Delibes, que sólo se llenan si se traen autocares de provincias (transporte pagado por supuesto). Laboratorios como el de Fomento que sólo tienen trabajo si se cierran sus homólogos de provincias y les mangan su carga de trabajo. Entes como la Fundación de Hemodonación, que prefieren pagar dietas a sus trabajadores de Valladolid, que mantener sus trabajadores en León y Ponferrada… Y son sólo tres ejemplos recientes.
La idea era construir grandes edificios que costaran mucho; llenarlos de personal; dotarlos con la carga de trabajo que se desarrolla en las provincias (oficinas que se cierran obviamente)… Ahora pagamos al banco los créditos de estas enormes sedes; anualmente cubrimos el salvaje coste de mantenimiento (un 10 % del coste de la obra); pagamos dietas al personal que se desplaza a provincias cada día, cuando antes el trabajo se hacía allí… detrayéndolo todo del escaso dinero que tenemos para los Servicios Públicos.
¿ Pero es que no aprendieron nada del Duque de Lerma ?: las capitales no se fundan
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