Al hilo del Diálogo Civil

 
 
 MÁXIMO SOTO CALVO –  ASOCIACIÓN PRO IDENTIDAD LEONESA
Tribuna – Diario de Léon
 

No es que dé especial importancia a tal diálogo, ése que en el título he destacado en mayúscula, pues simple y llanamente transcribo la nominación que quieren imprimir los redactores de una ley autonómica en fase de trámite parlamentario, que pretenden afecte a la ciudadanía leonesa y a la castellana. Esta diferenciación popular, soy yo quien la propone, algo que pido a los leoneses practiquen siempre, pues aquéllos, los que mandan en el ente autonómico, amanceban y lanzan un embozado ‘castellanoleonés’ sin miramiento alguno.

¡Ah!, a mi título le falta un añadido que colocan: Democracia Participativa. Ahí es nada.

Apenas iniciado septiembre, De Santiago-Juárez, el político autonómico, castellanoleonés sin paliativos, que se siente sucesor de Herrera, Partido Popular y presidente autonómico, anuncia como gran novedad la ley citada.

En tal momento era un anteproyecto, que él presentaba como «texto para que los ciudadanos se sientan cómplices…» de la política comunitaria, naturalmente añado yo, y sigo, cuyo sesgo castellano han llegado a hacerse insoportable en su afán de subsumir lo leonés.

La noticia viene a través de la agencia Ical, para mostrar en plan divulgativo, que la Comunidad autonómica quiere poner a disposición de los ciudadanos, personas o asociaciones, la posibilidad de consultas populares, siempre que no sea un referéndum, figura que impedirá la norma en trámite, por ser ésta de compromiso estatal: «Las consultas populares no referendarias —sin naturaleza de referéndum— son, según la doctrina del Tribunal Constitucional, las únicas que puede regular el legislador autonómico»

Mas, no se debe olvidar que está en vigor el referéndum consultivo, cuestión política; ni tampoco que los leoneses tenemos intacto el derecho constitucional diferenciador como territorio (región) y como pueblo (identidad).

Si bien, al parecer, la idea que prima en De Santiago-Juárez es que los ciudadanos se sienta halagados al comprobar que la magnanimidad política autonómica, pasa porque se sientan libres… de lanzar iniciativas. Claro, pasando por el filtro de los condicionantes normativos, un articulado cargado de ellos. En tanto sigue constreñida la ciudadanía leonesa al ente.

Le sugiero, a través de este medio, pues por el momento no puedo hacer otra cosa, que, desde su consejería, acudan por los cauces oficiales al Procurador del Común en busca de las peticiones ciudadanas, formuladas a modo de queja, que, en sus archivos duermen impotentes, pero conservan su «poder generandi». De modo especial las referentes al sacrosanto respeto que se debe a la Identidad Leonesa.

Los políticos que firmaron el Acuerdo por la identidad Leonesa, eran nuestros representantes, (democracia representativa), nada les importó ni el compromiso firmado, si excluimos a los de UPL, ni el desaire autonómico, cuyo parlamento se negó a tomarlo en cuenta.

Con este ejemplo como muestra, ¿qué confianza podemos tener en el esfuerzo de la redacción de la ley que nos ocupa, más allá de un perfil burocrático?

Puede que estén buscando más que complicidad, sostenella y no enmendalla, (castellanización). La supuesta colaboración que piden a los ciudadanos, mucho me temo que pretendan sea algo así como una vía para «hacer comunidad», de modo que quienes acudan con propuestas, sencillamente estén dado pábulo unitario o uniformista, a una Comunidad a la que, mediante maniobras de todo tipo, incluso lingüísticas, niegan las birregional en detrimento de la parte leonesa.

Tal como se manifiesta De Santiago-Juárez, nunca va a dar posibilidad de pervivencia, y menos de recuperación en el ámbito autonómico, al valor identitario leonés, ¡algo vital para la Región Leonesa!

Tal ley no va a aportar nada en este campo. Parece apta para juegos florales, buscando encarar otra «cuarentena» de años de negacionismo de lo leonés.

La primera ha sido casi exitosa para sus planes, en la que han jugado con la falta de compenetración triprovincial, (leoneses todos, sin ningún compromiso compartido).

Siendo esto último cierto, no debe aliviarnos a los leoneses de León, que hemos alardeado a veces de ser el reducto vivo regional, sentirnos portadores de una llama de supervivencia, pues nuestra actuación, debería haber sido más exigente, no a ramalazos, y sabiendo sancionar a «nuestros» políticos. ¡Pero estamos a tiempo!

Hay un cierto movimiento creciente social, triprovincial, afirmado en los valores culturales, indiciario de que se busca la recuperación activa del Pueblo Leonés, en su territorialidad regional o País Leonés.

viernes, 26 octubre 2018 por