Coger el rábano por las hojas

David Díez Llamas (sociólogo)

TRIBUNA DIARIO DE LEÓN

Esta expresión se ha venido a utilizar como referencia a que en determinadas ocasiones se invierte la tendencia de las cosas y se hace primero lo que más bien correspondería hacerlo en último lugar. Su origen se debe a que en ocasiones al sacar el rábano de la tierra, ya sea por inexperiencia o por excesiva brusquedad, hay personas que se quedaban con las hojas y perdían el rábano.

En general diría que este dicho es una llamada a actuar con cautela para evitar los errores que se cometen por atolondramiento. En mi opinión este tipo de actuaciones se producen tanto en las grandes decisiones como en otras de menor implicación social. Un ejemplo de ello sería la decisión de Gran Bretaña de salir de la Unión Europea.

Uno no llega a entender que primero se haga un referéndum sobre si se quiere salir o no de la Unión Europea y que sea luego cuando se negocien las condiciones de esa salida. Creo que la información sobre el acuerdo de ruptura y las consecuencias que se podrían derivar del mismo, podría condicionar claramente el resultado de ese referéndum. Por eso puedo entender que una vez se hubieran pactado esas condiciones haya personas que demanden un segundo referéndum.

A mi modo de ver esto es algo que también algunas veces sucede con las comunidades de vecinos. Primero se pacta hacer una determinada obra y luego se solicitan presupuestos que indiquen los costes y el modo de efectuar dicha obra. Aquí también creo que se «coge el rábano por las hojas». Claramente la información del coste y del tipo de obra sería clave para determinar si estamos a favor en contra de ella.

En el denominado brexit, el acuerdo de las condiciones de salida es algo que se negocia entre dos partes. No es unilateral. Tampoco creo posible el estar en una indefinición permanente sobre lo que pueda ser ese proceso. En todo caso es perfectamente razonable que haya personas que puedan decir «quisiera la salida de la Unión Europea pero en las condiciones que se han pactado ya no me interesa».

Con un resultado tan ajustado como fue el que se dio en el referéndum sobre el brexit, es perfectamente posible que se diese una alteración en la decisión final. Podría pensarse que los que ya desde un principio votaron «no», básicamente se mantendrían en sus posiciones. El cambio principal se podría dar entre aquellos que en principio habían votado afirmativamente. Diría que en ese primer referéndum el voto ha tenido un carácter más «instintivo» y que el hipotético segundo referéndum sería más racional (basado ya en un marco regulatorio de esa salida).

Este proceso también podría cuestionar el porcentaje que sería necesario para tomar una decisión de este tipo o la oportunidad de haber celebrado ese referéndum.

No es comparable el que a la ciudadanía se le reconozca el derecho a que se la pregunte sobre la decisión de entrar o no en un determinado marco institucional con el que se ha producido respecto al brexit. Es decir no creo equiparable el referéndum que hubo en España sobre la entrada en la Otan con el que se ha dado respecto a la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. También creo que a los leoneses se nos tendría que haber preguntado sobre la conformidad o no de la adhesión a la Comunidad de Castilla y León.

Las decisiones también pueden ser distintas en función de cómo hayan sido esos procesos de integración. Que yo sepa nadie ha cuestionado la forma por la que Gran Bretaña pasa a formar parte de la Unión Europea. No es el caso leonés en que dicho proceso ha contado con el rechazo social, institucional (acuerdos Diputación) y ha sido recurrido en las instancias judiciales.

De alguna forma las fuerzas independentistas catalanas demandan un referéndum que vendría a asemejarse bastante al que se ha dado con el brexit. Querrían un posicionamiento social previo para luego pactar las condiciones en las que se podría dar esa supuesta ruptura. Tampoco querrían fijar el porcentaje que sería necesario para poder tomar una decisión de esas características. Para ellos sería suficiente el contar con más votos afirmativos que negativos.

En su deriva tienden a considerar que son ellos los que de forma unilateral pueden fijar las condiciones en que se podría producir esa ruptura. Lo que está ocurriendo con Gran Bretaña vendría a decir que esas condiciones vendrían muy determinadas por lo que es la posición de la Unión Europea. Creo que desde el independentismo catalán hay una ocultación consciente de lo que podrían ser esas condiciones y consecuencias. Ente otras cosas prescinden de cualquier marco social o político que sea diferente del que ellos lideran. El llamado «derecho a decidir» puede ser un buen slogan, pero hace falta concretarlo mucho más. Hay que definir «quién», ya que aquellos que lo utilizan vienen a decir «es mi derecho, pero no el tuyo». También hay que aclarar «sobre qué cosas se tiene derecho a decidir» ya que tampoco esto tiene un carácter universal.

Volviendo al principio, creo conveniente que la pausa en los procesos suponga adoptar decisiones más racionales y fundamentadas. Que el atolondramiento no nos lleve a tomar decisiones equivocadas.

miércoles, 24 octubre 2018 por