‘Cuna’ de la despoblación en dos décadas

Solo tres provincias de Castilla y León, Valladolid, Segovia y Burgos, tienen hoy más habitantes que en 1999 / Zamora, Palencia y León, en cambio, figuran entre las cinco de España con un desplome más acusado

MAR PELÁEZ | VALLADOLID – EL MUNDO CYLEÓN

Foto de Diario de León

  La España vaciada y olvidada, la España vacía, no es un fenómeno nuevo, aunque políticos y medios  nacionales parezcan haberlo descubierto recientemente. El noroeste español, y más concretamente el noroeste interior, es la ‘cuna’ de la despoblación. Lleva al menos dos décadas desangrándose sin que se haya dado con el ‘torniquete’ efectivo que tapone esa hemorragia. Lo que pierde la Comunidad lo gana, y con creces, el litoral mediterráneo, los archipiélagos y Madrid.

La comparación de la fotografía fija de 1999 y la que nos deja 2019 evidencia que la travesía por ese invierno demográfico resulta dramática y se acentúa año tras año. Castilla y León ha perdido desde entonces 88.514 habitantes. Es la Comunidad que más habitantes absolutos despidió y es, tras Asturias, la que más población ha perdido en veinte años: un 3,6%. Eso le ha hecho rebajar por primera vez su cifra global de los 2,4 millones de personas

Se veía venir, pero la crisis económica no hizo más que agudizar el problema de despoblación que asola a Castilla y León y que se ha convertido en un problema crónico. Tras nueve años de acogida de habitantes (2001-2009), fue despedir 2009 con cifra récord, 2.563.521 personas, y la curva demográfica se precipitó por una pendiente sin tope, según las cifras del padrón que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Pero no todas las provincias castellanas y leonesas han sufrido de la misma manera ese revés. De hecho, en ese análisis temporal incluso hay tres que han conseguido sumar población. Estas son Valladolid, Segovia y Burgos, por este orden. Aunque sus ganancias se encuentran a años luz de las protagonizadas por el promedio español, las tres tienen hoy más pobladores de los que contabilizaban en 1999. 

No pueden decir lo mismo el resto de provincias castellanas y leonesas. Las seis restantes se cuelan en el grupo de las diez provincias de España que más población recortaron en las dos últimas décadas. 

Descorazonador resulta el caso de Zamora, Palencia y León, que figuran, por ese orden, entre las cinco de España que se han vaciado en mayor medida como consecuencia de un goteo incesante que comenzó ya el siglo pasado. 

Ellas tocaron su suelo poblacional en 2019, del mismo modo que les ocurrió a Salamanca y a Ávila. Soria también vio cómo su padrón se despoblaba en las dos últimas décadas aunque, por lo menos, respiró el pasado año. Una gota de oxígeno que se materializó en una pírrica cifra: 39 personas más en un año.

VALLADOLID.  Es la provincia castellana y leonesa que en ese análisis saldría mejor parada. Valladolid ha añadido a su padrón 24.952 habitantes más de los que tenía al finalizar el siglo pasado. O lo que es lo mismo su población se ha reforzado en un 5%. Lo ha hecho única y exclusivamente por el aporte de población extranjera, como lo prueba el hecho de que el 93% de esos habitantes nuevos no tenía inicialmente DNI español.

Y pese a esa aportación, el aumento nada tiene que ver con el 59% que ganó en ese mismo tiempo Guadalajara impulsada por su cercanía a Madrid; Melilla, con un 52%, o Baleares y Almería, próximos al 40%. De hecho, treinta provincias españolas habrían alumbrado o atraído a más ciudadanos que Valladolid en ese periodo. 

La provincia alcanzó en 2011 su techo de población, al registrar 534.874 habitantes. A partir de ahí, y sin remisión, su padrón comenzó a ‘enfermar’. Tiene ahora, habitante arriba habitante abajo, la misma población que logró en 2006. 

SEGOVIA.  También Segovia ha visto cómo su provincia añadía vecinos en las dos últimas décadas. Al llegar a 2019 registraba un 4,2% más de habitantes que en 1999. Ese porcentaje traducido a números absolutos supone una ganancia de 6.144 personas. 

Desde que en el año 2000 pisó suelo, la población segoviana no hacía más que crecer hasta que se topó con 2009. Un año después de la llegada del tren de alta velocidad, la provincia inició una pendiente descendente que se ha ido reproduciendo, sin ningún altibajo, hasta 2019. 

BURGOS.  El padrón de Burgos refleja 9.740 burgaleses más que hace dos décadas, lo que equivale a sumar un 2,8% más de residentes. Desde el pasado siglo, la provincia inició un ascenso paulatino pero continuado. 375.657 habitantes ha sido, hasta el momento, su techo poblacional. Lo alcanzó en el año 2011. Al año siguiente, sin embargo, comenzó a dibujar una curva descendente que todavía no parece haberse detenido.  

Burgos le debe ese aumento de población, al igual que Valladolid o Segovia, a los extranjeros. Así, el número de no nacidos en España que residen en la provincia burgalesa supera los 26.470. Es la mayor cifra de toda Castilla y León, y eso que en 2009 llegó a contabilizar hasta 34.600. 

SORIA. Soria era, tras Ceuta y Melilla, la provincia con menos habitantes en 1999 y lo sigue siendo en 2019, pero con una diferencia. Antaño ‘ganaba’ a Ceuta por 34.323 habitantes, ahora va perdiendo la partida y tan solo le saca cuatro mil personas de diferencia. La provincia alcanzó su techo en el año 2000, cuando el Instituto Nacional de Estadística apuntaba una población de 95.258 personas. Desde entonces, comenzó su debacle poblacional, que culminó, al menos de momento, en 2018, cuando ni siquiera rebasaba los 88.600.

ÁVILA.  La población de Ávila fue fluctuando hacia arriba y hacia abajo desde que empezó el actual siglo hasta que en 2011 vivió el mejor momento. Su población superaba por primera vez los 172.000 vecinos. No consiguió, sin embargo, mantenerla y a partir de ese momento empezó una época de vacas flacas que fue expulsando a ciudadanos. En total en las dos últimas décadas ha dicho adiós a 8.619 personas; una cifra que supone una merma del 5,2% en su padrón, según las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística. 

SALAMANCA. La hemorragia poblacional continúa sangrando de forma copiosa en la provincia de Salamanca. Su número de habitantes ha decrecido nada más y nada menos que un 6%. Ese porcentaje, el cuarto más pronunciado de una provincia castellana y leonesas, equivale a haber perdido entre 1999 y 2019 a un total de 21.009 personas a un lado y al otro del río Tormes. La época boyante de la economía nacional conllevaba incrementos de población en Salamanca, pero la incursión de la recesión acabó con cualquier posible espejismo. 2009 marcó un antes y un después. La provincia escribió su récord, con 354.608 habitantes, pero con paso firme los ha ido perdiendo. Ya contabiliza solo 330.119 vecinos. 

LEÓN. Se mire como se mire, León es la gran pagana de esta situación por la que atraviesa la Comunidad. Es la segunda provincia española, por detrás de Asturias, que más habitantes absolutos ha perdido en las dos últimas décadas (46.510 en concreto). 

Y hay otro dato que, puesto en relación con las cifras de la Comunidad, pone en evidencia el calvario que atraviesa la provincia. El 52% de los habitantes que Castilla y León despidió en ese tiempo salieron de León.

Concluyó el último año del pasado siglo por encima de los 506.511 residentes. Fue el momento de mayor concentración de vecinos en este periodo. Sin embargo, el nuevo siglo hizo un ‘siete’ a su censo e inició una línea descendente con altibajos. Justo al inicio de la crisis volvió a la senda de los 500.000 habitantes, pero de nuevo los fue perdiendo hasta llegar a 2019 con apenas 460.000 habitantes.

PALENCIA. Hasta un 10% de población recortó la provincia desde 1999 hasta 2019. Se convirtió así en la tercera provincia de España –segunda de Castilla y León– con una caída porcentual más acentuada. Al igual que León, arrancó 1999 con el pico máximo de población de las dos décadas (179.465) y fue deshaciéndose de habitantes con el paso de los años. En total, ahora hay 18.485 palentinos menos que hace dos décadas.

ZAMORA. Un tercio de los habitantes que rebajó la Comunidad durante el periodo analizado tenía residencia previa en Zamora. Pero es que, además, resultó ser la provincia de España con una mayor pérdida porcentual, que se cifró en el 15,7%

Esas dos aciagas décadas han conllevado la merma de 32.111 personas en la provincia. Sería como si desapareciera toda la población de la localidad burgalesa de Aranda de Duero.  

Ni un año de respiro ha vivido Zamora desde que comenzara el siglo. Sin excepción, el titular de las noticias siempre era el mismo: pérdida de población, más o menos acusada, eso sí.

LA POBLACIÓN CUMPLE AÑOS

La población se hace mayor. El envejecimiento parece ya endémico. Si en 1999 el 22% de los residentes en la Comunidad tenía más de 65 años, ahora ya este grupo representa el 25,3%. Es el único rango de edad que crece. En dos décadas, lo hizo un 11,6%, frente a caídas del 9,4% entre los menores de 15 años y de un 7,5% entre las edades consideradas población activa. 

Si hay algo que comparten las tres únicas provincias de Castilla y León que han ampliado su padrón es haber sido las únicas tres de la Comunidad que han logrado sumar niños a sus respectivos censos. 

SUBE LA EDAD MEDIA

Los castellanos y leoneses cumplen años sin encontrar relevo generacional. Y eso ha hecho que su población haya envejecido casi cinco años en dos décadas. La edad media ha pasado de los 42 años –en 1999– a casi 48 –en 2019–. 

El ejemplo más claro de este envejecimiento se da en Zamora. Al finalizar el siglo pasado estaba en la tabla como la tercera provincia más envejecida de España, con 45,4 años de media, y ahora ha arrebatado la primera posición del ranking nacional a Ourense y Lugo, con casi 51 años –50,93 años para ser exactos–. Solo las Palmas, Cádiz y Pontevedra han experimentado incrementos en la edad media algo más elevados. 

Valladolid es, por contra, la provincia más joven’ de la Comunidad: con 45,91 años, y la decimosexta de España. Sin embargo, en estos últimos veinte años ha envejecido, como la media de Castilla y León, cinco años, lo que ha provocado que escale ocho posiciones en la tabla del país. 16 provincias tienen una población más ‘madura’ que Valladolid, cuando en 1999 estaba justo, justo, en la mitad de la tabla. 

EXTRANJEROS, TABLA DE SALVACIÓN

Si no fuera por la llegada de extranjeros a la Comunidad, Castilla y León no alcanzaría ni siquiera los 2,3 millones de personas. Han sido ellos los únicos que han conseguido mitigar en parte esa hemorragia poblacional en todas y cada una de las provincias de la Comunidad.

Tanto es así que, en el periodo de estudio, la población extranjera se ha multiplicado por ocho. De los 16.000 que estaban empadronados en alguna de las provincias castellanas y leonesas en 1999 se ha pasado a los 129.794 actuales. Su crecimiento ha sido del 700%, frente a una caída del 8% de españoles. En números redondos supone que la Comunidad perdió 202.000 españoles y ganó 113.800 extranjeros. 

Porcentualmente es Soria donde el impacto de la llegada de extranjeros ha sido mayor. De los 312 registrados en 1999 se ha pasado a 7.438. Sin embargo, es Burgos quien ha absorbido el mayor volumen de extranjeros en términos absolutos, seguido por Valladolid. 

IGUALDAD DE SEXOS. Mínimas diferencias se observan al analizar la pérdida de población en la Comunidad en base al sexo de sus habitantes. Castilla y León perdió 45.755 hombres por 42.759 mujeres. La máxima diferencia se produjo en Soria. Mientras el número de mujeres caía un 4% –1.843 exactamente–, el de hombres se reducía en tan solo un 1,7% –773. 

JUEGO DE POSICIONES

Y con todos esos vaivenes, las posiciones que ocupaban unas y otras provincias castellanas y leonesas han variado entre 1999 y 2019 en el ranking nacional, como puede verse en el gráfico de la siguiente página. 

León estaba a la cabeza de Castilla y León en 1999 en cuanto a volumen de población. Rebasaba los 506.000 habitantes y eso le llevaba hasta la vigésimo octava plaza en el ranking nacional. Valladolid le pisaba los talones, con 494.594 vecinos. Pero las tornas cambiaron. El declive de la minería leonesa llevó a la provincia a ceder a Valladolid el primer puesto autonómico y perder cuatro posiciones en la tablero poblacional.  

Valladolid por su parte, aunque ganó vecinos, la cifra no fue lo suficientemente abultada como para mantener su lugar en el mapa nacional. Perdió una plaza y hoy ocupa el puesto número 30 en cuando a volumen de población. 

El mismo trueque de posiciones vivieron Salamanca y Burgos. La provincia charra era en 1999 la trigésimo séptima y Burgos la trigésimo octava. Burgos no solo le arrebató esa tercera posición autonómica, sino que ganó un puesto hasta el 36. 

Zamora también rebajó su posición en el escenario nacional. Finalizó el siglo en el lugar 43 y actualmente es  la 45. Como si se tratara de una cadena, Palencia y Ávila también perdieron una posición entre las dos décadas. En cambio, la reducción de población en Segovia y en Soria no le hicieron moverse de su clasificación. Continúan en el puesto 48 y 50 respectivamente en el casillero de España.

martes, 11 febrero 2020 por

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