El problema de León y sus soluciones

El debate nacional sobre la posible autonomía diferenciada de la Región Leonesa por una parte y la Región de Castilla la Vieja por otra, está tejido entre argumentos acertados -aunque creemos que fragmentarios- a favor de la segregación, y el vacío argumental de los defensores de la actual autonomía.

Proyecto León 

TRIBUNA DE OPINIÓN – ILEON

La creación poco democrática de la actual comunidad autónoma de Castilla y León, y los posteriores gobiernos autonómicos son parte directamente implicada en el origen de este descontento; son el núcleo del problema. Está claro que las cosas no pueden seguir como están y que el Estado debe velar por el reequilibrio de la Región Leonesa con el resto del país. Así lo reconoce la propia Constitución Española, que dice en  el artículo 40, apartado 1:

 

«Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa…»

Además el artículo 2, el 143 y siguientes reconocen el derecho a la autonomía de las regiones españolas y las vías para ejercerlo. Además el artículo 9, apartado 2 de la Carta Magna reza así:

«Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social».

Si bien el inicio de esta eclosión de peticiones de autonomía para la Región Leonesa está en lo económico, podemos establecer –al menos-, tres líneas argumentales que justifican una demanda  de soluciones inaplazables al gobierno central.

En Proyecto León hemos estudiado estas líneas, la primera de las cuales es la económica. Los tres parámetros clave que demuestran la buena o mala evolución de un territorio son la demografía, el empleo y la renta. En cuanto a la demografía, la Región Leonesa ha perdido 150.000 habitantes desde el inicio del gobierno autonómico frente a los 33.000 de las provincias castellanas a pesar de que cuentan con una población un 50% mayor (datos INE). Respecto al empleo, la Región Leonesa creció en 20.000 ocupados en tanto que la parte castellana lo hizo en 160.000 (datos INE). Según la Contabilidad Nacional, la renta per cápita entre 1995 y 2015 creció 1.800 euros más en las provincias castellanas que en las de León (datos INE). La evolución económica divergente de las dos regiones es, a nuestro juicio, producto de la desinversión pública autonómica en la Región Leonesa, del desvío y traslado de empresas y proyectos al eje castellano Valladolid-Burgos con incentivos económicos, de la desatención autonómica hacia los sectores productivos leoneses y de la inadecuación de la normativa, las líneas de ayudas y acciones institucionales autonómicas en general hacia la realidad leonesa. Por tanto, el decremento de la economía regional leonesa está directamente relacionada con la acción autonómica.

La segunda vertiente es la invisibilización leonesa. Para ello se ha creado una fundación ad hoc –Fundación Villalar- con el fin de promover el inexistente sentimiento autonómico (el «castellanoleonés») cuya estrategia se sustancia en borrar los sentimientos de pertenencia a la identidad leonesa.

 

Históricamente el Reino de León se mantuvo durante 320 años como estado medieval independiente. A eso hay que añadirle aproximadamente otros 120 años compartiendo el mismo rey que Castilla, pero manteniendo cortes e instituciones independientes en paralelo al reino castellano. La deliberada desaparición del Reino de León en los programas educativos, la obligación de cambiar el nombre a «castellano y leonés» de toda acción cultural subvencionada, si es privativa de León, o la desatención a la cultura tradicional leonesa como la lengua, la comunalidad, etc, y las efemérides propias del Reino de León (MC Aniversario del Reino de León, Cortes de 1188, Milenario del Fuero de León, etc.) que no se publicitan fuera de nuestros límites territoriales, mientras se fomentan los actos de efemérides castellanas en toda la nación (bicentenario de Zorrilla, V centenario de Santa Teresa…), denotan una pretensión, que no pasa desapercibida, de etnocidio cultural sobre lo leonés.

Teniendo en cuenta todo lo que el Reino de León y más tarde la Región Leonesa han aportado a la nación española, consideramos que se está privando también al resto de españoles de conocer la riqueza cultural que el pueblo leonés ha sumado a la Historia de España.

Una tercera y última vertiente es la política. La Región Leonesa y sus intereses no están representados en las instituciones. La ausencia de interlocutores firmes en el Plan del Carbón, la irrelevancia dada a las conexiones transfronterizas con Portugal, elemento estratégico para los intereses leoneses, el desprecio por la Vía de la Plata, la no inclusión del corredor del Noroeste en las propuestas estratégicas a la Comisión Europea, el borrado a conveniencia de Castilla de aeropuertos y autovías en los mapas de esas propuestas para optar a ayudas o para configurar nuevas infraestructuras transeuropeas, son ejemplos de ello y pone de manifiesto el desapego, desconocimiento y falta de voluntad para resolver los problemas de asimetría entre la Región Leonesa y la castellana.

Como corolario, pensamos que León sufre un problema institucional grave que deja a los ciudadanos de esta región en estado de indefensión. Los poderes del Estado están obligados a resolverlo, ya que no cabe esperar respuestas espontáneas de la Junta de Castilla y León, si no han existido durante estos 36 años. Desde Proyecto León estamos convencidos de que esta situación debe cambiar porque otra postura, o el mantenimiento de la situación actual, abocará a la insignificancia y la posterior desaparición de un pueblo con identidad propia. Por eso la solución autonómica leonesa es la idónea para cerrar este lamentable episodio histórico.

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Proyecto León es un grupo de opinión creado en 2008 sin ningún tipo de vinculación política, ni intereses personales o empresariales.

 
 
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jueves, 9 enero 2020 por