Historia del leonesismo

El leonesismo, de la cultura a las urnas.

El leonesismo es, según la segunda acepción de la RAE, “amor o apego a las cosas de lo leonés”. Tomando como base esta definición, nace en el siglo XIX, como todos los movimientos regionales de España, en un contexto en que comienzan a recuperarse las tradiciones de cada zona, su pasado, su lengua, su música, sus trajes, sus deportes… La Región Leonesa no es una excepción y como tal, es testigo de la publicación de numerosas obras que resaltan los valores de nuestra tierra. Eso sí, en aquel momento, este movimiento no recibe aún el nombre de leonesismo.

El avance político del leonesismo se da en la II República, cuando se reconoce el status legal de la Región Leonesa en la Ley del Tribunal de Garantías Constitucionales, que garantiza un representante por cada región histórica, siendo la nuestra una de ellas y votando a su representante en agosto de 1933, Francisco Alcón Robles en nuestro caso. Estas autonomías, ideadas como una fórmula de descentralización menos definida que las actuales, vienen reconocidas por el artículo 11 de la Constitución. El contexto de las autonomías que nacen entonces, hace que se cree un doble debate en la región: si la Región Leonesa debe constituirse como Comunidad (opción mayoritaria de la sociedad regional leonesa) o juntarse con las provincias de Castilla La Vieja (opción preferida por los grupos más conservadores del espectro político de ambas regiones). El estallido de la Guerra Civil no permite avanzar a ninguno de los dos proyectos, posponiéndose 40 años, hasta la Democracia.

El nacimiento de un nuevo Estado, amparado por la Constitución de 1978, reaviva el debate territorial. Se quiere entonces crear una autonomía central fuerte frente a los desafíos independentistas de la Transición en Cataluña y País Vasco. Esa aberración histórica, administrativa y democrática es Castilla y León. Se avisa entonces de las nefastas consecuencias para los intereses del País Leonés, es entonces cuando nace el leonesismo político.

Este aparece muy dividido durante los años 80. Sin embargo la creación de un frente común que se presenta por primera vez en las Municipales y Autonómicas de 1991, la Unión del Pueblo Leonés, canaliza las reivindicaciones de los leoneses, llegando a entrar en el Parlamento Autonómico en 1995 y llegando a tener tres procuradores en 1999. Nunca antes se había cuestionado Castilla y León desde dentro.

Tras los constantes intentos de destruir el leonesismo por parte de la Junta de Castilla y León, incluyendo ataques a nuestra formación desde dentro, el leonesismo entra en una fase de madurez que tiene como punto de inflexión el Mil Cien Aniversario del Reino de León, celebrado en 2010. Desde entonces, no se pierde presencia en las instituciones públicas, la reivindicación en las Cortes autonómicas llevada por Alejandro Valderas primero, y Luis Mariano Santos después, sabe alternar las constantes peticiones de autogobierno, fin último de esta ideología, con acciones que sirven para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a través de una gestión responsable de los servicios públicos.

Es por tanto que UPL, actualmente, está asistiendo a la renovación de la ideología leonesista, acorde con los tiempos que corren y sobre todo, aportando soluciones a los problemas diarios de la región, apostando por un programa general de gobierno que busca, a través de las instituciones públicas, mejorar la vida de los leoneses y luchar contra los grandes males que nos azotan: desempleo, despoblación, deterioro del patrimonio cultural y medioambiental, pérdida de identidad, corrupción…

jueves, 12 octubre 2017 por UPL