Olivio Campo: «Aquí no tenemos más palancas donde tocar, las siguientes son de las administraciones superiores»

El alcalde de Castrocontrigo señala que, entre otros, han rebajado al máximo los impuestos, pero «sigues cayendo»

D.L. Mirantes –  LNC

El Alcalde y sus concejales en el Ayuntamiento

El alcalde de Castrocontrigo, Olivio Campo, afronta su segundo mandato al frente del Consistorio tras lograr mayoría absoluta en las pasadas municipales con su candidatura por la Unión del Pueblo Leonés (UPL). Su experiencia en gestión va más allá de lo municipal, puesto a los 25 años ya ejercía como presidente de la Junta Vecinal. En total suma 17 años de experiencia entre el Ayuntamiento y la pedanía, pese a su juventud. Sin embargo, su edad no va acorde con el padrón que, como la mayor parte de los de la provincia, aqueja los males del envejecimiento y la despoblación. Señala Campo que cada cuatro años el municipio pierde entre 100 y 150 empadronados. «La población se pierde porque la gente no quiere vivir en los pueblos, porque no hay servicios», apunta.
Pese a la realidad, a las estadísticas catastróficas, a los barrios vacíos, al sentir general, Campo es reivindicativo. «Es un proceso de hace muchos años, con pueblos envejecidos, residenciales y ya casi ni en verano. Si no hay bar, si no hay consultorio… la gente deja de ir», asegura. Apunta también que son conscientes de «es más caro», aunque «hay posibilidades si quiere».Actualmente, trabajan para reabrir el bar de Nogarejas, el ayuntamiento tiene las cuentas saneadas, están cambiando el alumbrado a LED y los gastos los asume el municipio, que también sufraga el 50% de las obras de las juntas vecinales sin contribuciones especiales, como no las ha habido para la mejora de los consultorios o para las ayudas de libros de texto a los todos los empadronados en edad escolar, la reducción al mínimo del IBI y, en general, de los impuestos. De hecho, desde que Campo está en la alcaldía, su equipo de Gobierno ha logrado reducir un 35% la recaudación por impuestos propios, lo mínimo que marca la Ley. Para ello han mejorado la gestión de los recursos con una considerable reducción de los gastos.
Con todo ello, el alcalde leonesista apunta que «aquí no tenemos más palancas donde tocar, las siguientes son de las administraciones superiores». «Te puedes matar a trabajar y ves que solo sirve para contener, que se sigue cayendo», lamenta.
Con los pies en la tierra asegura que revertir el proceso con gente joven no es sencillo, entre otras cuestiones, por las dificultades en el acceso a la vivienda que son todavía mayores en los pueblos, aunque parezca una paradoja: pueblos que se vacían y familias que no logran su propósito de instalarse en ellos porque no encuentran una casa. Por ello, reclama que se impulse un amplio parque público de vivienda social con prioridad para quien más lo necesite, pero al que tenga acceso todo el que quiera vivir en el pueblo. Señala la experiencia fallida de proyectos como Rehabitare, que considera «una gota en el mar». En su caso, una vivienda para todo un municipio no contribuye mucho a paliar el declive poblacional.
Para Olivio Campo, «toda la culpa es del centralismo» y critica la «competencia desleal» de la ciudades —ofreciendo algunos servicios gratis cuando muchos ayuntamientos pequeños asumen competencias impropias o alojando instituciones como la Diputación (León) o Montañas del Teleno (Astorga), que se deben a los municipios de menos de 20.000 habitantes y aun menores—. El alcalde leonesista considera que, en general, «si cuesta los mismo» la población se decanta por los núcleos más grandes con más servicios, entre ellos la fibra óptica, de la que siguen si tener noticia en la mayor parte de los ayuntamientos, lo que en un mundo plenamente digitalizado penaliza la creación de tejido productivo. Para contrarrestarlo reclama también políticas fiscales agresivas y una mejor gestión de los recursos públicos porque «no es mucho más dinero del que se está gastando».

«A LO MEJOR ESTÁN SOLO MEDIO AÑO, PERO AL MENOS ES ALGO»

La realidad se impone. El alcalde de Castrocontrigo, Olivio Campo, tiene claro que no se volverán a ver pueblos como los de los años 40, pero considera que con mejor gestión y «un cambio de mentalidad» no tienen por qué vaciarse. Eso sí, se presentan más como «un retiro», un lugar donde las personas mayores y no tanto puedan disfrutar, si hay servicios, de una vida con mayor calidad tras la jubilación. Considera que «los naturalistas de fin de semana y de boca» no son un activo frente a la despoblación, sino que hay que planificar mejor e invertir más en asuntos que hasta ahora no tenían tanta atención como la cultura y, en general, el ocio y el entretenimiento en el medio rural, que ayuda a crear comunidad y a hacer más atractiva la vida en el medio rural.

martes, 29 octubre 2019 por