¿Y El Bierzo?

«Al declive socioeconómico sufrido por la Región Leonesa desde su inserción en Castilla y León no ha sido ajeno El Bierzo, que ha perdido en este periodo más de 11.000 habitantes»

CARLOS JAVIER SALGADO FUENTES | DOCTOR EN CIENCIA POLÍTICA POR LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Y AUTOR DEL LIBRO ‘LA CUESTIÓN ECONÓMICA DE LA REGIÓN LEONESA

TRIBUNA – DIARIO DE LEÓN

CARLOS JAVIER SALGADO FUENTES, DOCTOR EN CIENCIA POLÍTICA POR LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Y AUTOR DEL LIBRO » LA CUESTIÓN ECONÓMICA DE LA REGIÓN LEONESA «

En las últimas semanas he oído y leído en numerosas ocasiones, por parte de quienes se oponen a la autonomía de la Región Leonesa (sobre todo desde Valladolid), acudir al recurso de que El Bierzo fuese una especie de fortín contrario a la autonomía leonesa.

Eso sí, dicha alusión se ha venido dando sin que se haya preguntado a los bercianos al respecto, y sin intención por parte de dichos sectores de que en León, Zamora y Salamanca podamos posicionarnos de forma pública y vinculante sobre la autonomía leonesa.

 
 

Un hecho que, además, resulta bastante llamativo si tenemos en cuenta que, en El Bierzo, que otrora fuera la cuarta provincia de la Región Leonesa, el sentimiento castellano o castellano-leonés se acerca a lo nulo, siendo la querencia por la autonomía birregional de Castilla y León más bien escasa.

En cuanto a la cuestión autonómica, cabe indicar que uno de los pilares de la petición de una autonomía de la Región Leonesa es la lamentable deriva socioeconómica que han sufrido Salamanca, Zamora y León desde su inserción en la actual comunidad en 1983, hecho que se une a que históricamente León y Castilla siempre fueron dos regiones oficialmente separadas.

Sobre este hecho, desde tierras bercianas recientemente el alcalde de Sobrado, Antonio Moldes, preguntado por un periódico orensano sobre la segregación de la Región Leonesa de la comunidad de Castilla y León, apuntaba que «la Comunidad Autónoma es un tanto artificial, León está marginado y el Bierzo más», hecho que le llevaba a concluir que «pedir una comunidad autónoma separada puede ser una baza para pelear».

Una postura similar a la esgrimida desde la comarca zamorana de Sanabria por Francisco Blanco, alcalde de Porto, que señalaba que «la Alta Sanabria está deprimida en inversiones y recursos. Estamos enfadados por el trato de Castilla y León. No es pedir la independencia es tener una comunidad autónoma. Me parece bien. La Junta de Castilla y León es de las más grandes y se centra mucho en Burgos, Valladolid… Es una forma de decirlo, pues históricamente, León fue un reino».

En este sentido, al declive socioeconómico sufrido por la Región Leonesa desde su inserción en Castilla y León no ha sido ajeno El Bierzo, que ha perdido en este periodo más de 11.000 habitantes (el 8% de su población), y en cuyo seno sólo se ha librado del desplome el área metropolitana de Ponferrada, que creció en dicho periodo, si bien parte de sus municipios ya han empezado a perder población también en los últimos censos.

Y es que, desde la unión con Castilla, 32 de los 38 municipios bercianos han perdido habitantes y, si apartamos la mencionada área ponferradina, el resto del Bierzo vio caer casi un 40% su población, perdiendo más de 27.000 habitantes en periodo autonómico.

Una evolución demográfica que encuentra su reflejo en los datos que ofrece en conjunto la provincia de León (que perdió 65.000 habitantes desde 1983), así como las otras dos provincias de la Región Leonesa, Zamora (-53.000) y Salamanca (-36.000), siendo las tres provincias que más habitantes han perdido de la autonomía de Castilla y León, así como las que más se envejecieron y más vieron caer su tasa de actividad desde la unión autonómica con Castilla.

Por otra parte, en El Bierzo es especialmente grave la situación del tercio occidental, el área de las antiguas tierras de Valcarce y Aguiar, allá donde los antiguos reinos de León y Galicia se dan la mano.

Esta zona posee unos valores de evolución demográfica catastróficos, similares a los del oeste de Zamora y Salamanca, con municipios como Barjas y Oencia que han perdido más del 70% de sus habitantes desde la unión de León con Castilla, y otros como Balboa, Trabadelo, Corullón, Sobrado o Vega de Valcarce, que sufrieron una pérdida del 60% o incluso superior.

Asimismo, fuera del área de Aguiar-Valcarce también se registró una profunda despoblación en Ancares (Candín perdió el 55% de su población), Ribas del Sil (Palacios -54% y Páramo -53%), o Igueña (-61%), hecho que se repite en las cuencas mineras, con el desplome de Fabero (-37%), Torre (-47%) o Toreno (-42%) en las últimas décadas, despoblación auspiciada en estos últimos casos por una reconversión industrial que no fue tal, sino que ha sido simple y llanamente una destrucción industrial, sin reconversión hacia sectores alternativos a la minería de carbón ni reindustrialización.

En cuanto a las cabeceras históricas bercianas, es especialmente grave el vaciamiento de Villafranca (-39%), que pasó de rozar los 5.000 habitantes a inicios de los ochenta a situarse por debajo de los 3.000 en la actualidad, habiendo perdido habitantes también Bembibre en este periodo (-6%), que vio menguar su población en más de medio millar de habitantes en periodo autonómico.

En definitiva, la evolución socioeconómica dentro de la comunidad de Castilla y León lleva a concluir que al Bierzo no le ha ido bien dentro del actual marco autonómico, repitiéndose en su territorio el esquema que se da en el resto de la Región Leonesa, con el área metropolitana de las cuatro ciudades (Salamanca, León, Ponferrada y Zamora) aguantando el tipo, y el resto de zonas sufriendo un declive más que evidente, agudizado en los núcleos más pequeños.

Por todo ello, ante la pregunta de los pro-Castilla y León de «¿Y El Bierzo?», solo cabe responder que está agonizando, abandonado por una comunidad autónoma que no dota de la financiación adecuada a su Consejo Comarcal, que no aprovecha el potencial que posee su territorio para desarrollarse, que no reindustrializa las cuencas, y en la que el 82% de la despoblación autonómica la sufre la Región Leonesa.

Y es que no estaría de más que los favorables a la continuidad en la comunidad autónoma de Castilla y León trabajasen más y mejor de cara a dotar de un mejor futuro a la comarca del Bierzo, en vez de usarlo única y exclusivamente como arma arrojadiza para intentar deslegitimar el derecho de la Región Leonesa a ser comunidad autónoma.

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miércoles, 15 enero 2020 por