Y ahora quién paga la fiesta

Y ahora quién paga la fiesta

Foto de Ayto de León

Adelantar el toque de queda en dos horas ha producido un quebranto económico importante tanto en el sector hostelero como en el del comercio

ENRIQUE VALDEÓN – OPINIÓN – LEONOTICAS

Quizá la referencia a fiesta no sea muy adecuada en estos momentos que estamos viviendo, donde ni hay fiesta ni se la espera, al menos a bote pronto. Pero la fiesta a la que me refiero es de otro tipo, y tiene que ver con la decisión de nuestros dirigentes de la Junta de Castilla y León de establecer el toque de queda desde las ocho de la tarde, una decisión que fue «tumbada» recientemente por el Tribunal Supremo. Pues resulta que adelantar el toque de queda en dos horas ha producido un quebranto económico importante tanto en el sector hostelero como en el del comercio.

No debemos olvidar que ambos sectores, así como otros muchos que se nutren de ellos, están atravesando una crisis inimaginable como consecuencia de las restricciones provocadas por la pandemia. Me viene a la cabeza mi amigo Raúl con su negocio de hostelería en el paseo de Salamanca, una persona enérgica, profesional y siempre con su sonrisa y alegría de cara al público, que lleva años trabajando casi sin descanso desde las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche. Pues incluso a esta persona optimista por naturaleza le veo la tristeza en su semblante, una tristeza que se extiende a mucha gente del sector, gente que está desesperada y que no sólo no ven que la cosa mejore en el que es su medio de vida, sino que se encuentran con que las decisiones políticas les perjudican notablemente y cada vez más. También me acuerdo muchas veces de mi amiga Pili con su pequeña tienda de moda en las inmediaciones de la Plaza de las Cortes, que también ve mermada su actividad, más si cabe, con estas limitaciones establecidas a mayores de las ya existentes. Y como ellos, tantos otros, muchos, demasiados…

Para un negocio, sea el que sea, que ya tiene disminuido su habitual horario y aforo desde hace meses, la decisión de nuestros ínclitos dirigentes autonómicos de impedir su actividad dos horas más les supone tales perjuicios que pueden llevarles a la quiebra definitiva.

Pero, qué razones fueron las determinantes para que esta merma en el horario se acordara, pues nada más y nada menos que con ello se controlaba más el aumento de los contagios por el puñetero virus. Este razonamiento, carente de toda fundamentación científica, que viene a presuponer que de esta manera se produce una disminución en los contagios, hay que conjugarlo siempre, y así debe hacerse, con el grave e irreparable perjuicio que produce en relación con las pérdidas económicas para los negocios. Y claro, a raíz de esta resolución judicial son muchos los que quieren reclamar a la administración autonómica por estos evidentes perjuicios que por la vía de hecho se les han causado. No seré yo quien anime a este tipo de reclamaciones, pero desde luego están más que justificadas y creo firmemente que deberían prosperar.

Ojo, pero no acaba ahí la cosa, ya que el trío que dirige los destinos de la Comunidad Autónoma de la que por el momento y para nuestra desgracia seguimos formando parte, el Sr. Manueco, el Sr. Igea y la Sra. Casado, aunque hace tiempo que no tengo claro el orden de prelación entre ellos, se descuelgan al día siguiente de la resolución del Tribunal Supremo con una nueva resolución administrativa que limita el horario del comercio no esencial a partir de las 8 de la tarde. Aquí se aprecia más de lo mismo, y es que me prohíbes lo que acuerdo de una manera, pues la hago de otra porque mi poder no tiene límites ni quién me los ponga. Que sí, que os dejamos libertad para estar en la calle hasta las 10 de la noche porque nuestra incompetencia e ignorancia para esta cuestión ha quedado más que patente, pero todos los negocios se cierran a las 8 porque en esto sí que tenemos la sartén por el mango. En definitiva, una auténtica vergüenza.

Además, las nefastas consecuencias económicas que he indicado que se producen con esta actitud prepotente y sin sentido, van unidas a algo que afecta de manera importante a toda la población y no solo a los titulares de negocios, lo que me parece gravísimo. Y es que de manera arbitraria y sin rigor, se ha producido una merma importante en derechos fundamentales que consagra nuestra Constitución, y que como digo a todos nos afectan, cuestión por la que entiendo que cualquier persona tiene derecho a reclamar también a la administración que actúa de esta manera. Tampoco insto desde aquí a los ciudadanos a que se reclame por esto, pero en todo caso que cada palo aguante su vela, porque ya está bien que el poderío absurdo de estas personas que rigen nuestros destinos lleve a situaciones que de manera escandalosa nos hagan retroceder en derechos fundamentales, lo que sin duda no es admisible que se produzca en una sociedad como en la que por suerte vivimos.

Así las cosas, no me queda más que insistir en lo siguiente: AHORA QUIÉN PAGA LA FIESTA.



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