Apuntes sobre Zamora y la autonomía-castellano leonesa

Apuntes sobre Zamora y la autonomía-castellano leonesa

Mª Soledad Martín Turiño – eldíadezamora.es

Zamora dispone de suelo, enormes tierras esteparias para asentarse empresas en la planicie del centro oriental de la provincia; tierras que antaño eran importantes, se cultivaban y producían el cereal necesario para que se abasteciera una parte de España, pero que ahora, con las restricciones impuestas por la Unión Europea, los pocos jóvenes que se dedican al campo y el desinterés de la sociedad actual para con el mundo rural, aparecen desoladas y muchas de ellas sembradas de plantas fotovoltaicas que han variado sustancialmente el paisaje en beneficio de las circunstancias actuales dirigidas a la búsqueda de energías limpias.

Zamora también existe (como Teruel), Zamora sigue ahí, en silencio, defenestrada por las administraciones, silente, aparcada en su respetuoso silencio, porque Zamora sabe de resistencia, de ver como se la ignora, de agachar la cabeza trabajando sin protestar, ni siquiera pidiendo lo que le corresponde. Esta ciudad que ora y labora dentro y fuera de sus murallas, quiere abrirse al mundo y cuando lo hace, poniendo esfuerzo, dedicación y esmero, el resultado es un éxito incontestable: Feria Fromago, o los actos en memoria del Cerco son los dos últimos ejemplos a destacar.

Zamora forma parte –junto con sus ocho provincias vecinas- de una ingente comunidad autónoma que se creó allá por 1983, la más grande de España, llamada Castilla y León, y que unieron con esa conjunción fatal que pretendía meter en el mismo saco historia, cultura y tradiciones de dos coronas de rancio abolengo que eran las de León y Castilla.

La Junta de Castilla y León tiene su asentamiento en Valladolid, ciudad a la que mima con esmero y dota de puestos de trabajo y asentamiento de empresas punteras: InoBat, empresa eslovaca especializada en la investigación, desarrollo, fabricación, suministro y reciclaje de baterías eléctricas, que baraja varias ubicaciones para el emplazamiento de su factoría de baterías, entre ellos en Valladolid; la multinacional india Switch Mobility que construirá su futura planta de autobuses eléctricos en los antiguos terrenos de la cooperativa ACOR situados en la carretera de Santovenia de Pisuerga (de Valladolid); la empresa alemana IONITY, la red de carga ultrarrápida líder en Europa, que se instala en Tordesillas avanzando en el desarrollo de la mayor red pública interurbana de movilidad eléctrica en España; o la empresa norteamericana RW García, dedicada a la producción de aperitivos orgánicos y saludables, instalada ya en el polígono de San Cristóbal de Valladolid…. etc. etc.

Después hay otras provincias más o menos ignoradas, pero que ya están en la actual agenda del presidente Mañueco y las favorece: Ejemplo: las obras de las cúpulas de la energía de Soria, el apoyo a los nuevos proyectos de Drylock, que creará 150 empleos e invertirá 70 millones de euros en Segovia, (anuncios hechos por la Junta en estos días), o Asludium SA que se asentará en Carrocera (León).

Estos son hechos incontestables, datos, realidades. ¿Qué le llega a Zamora? Nada. Ni siquiera terminar con las viejas demandas que tanto reclaman los zamoranos: Cesión de los terrenos de Adif al Ayuntamiento, comienzo de las obras de Monte la Reina (se aprobaron 20 millones en los Presupuestos de 2023), pero de este proyecto nunca más se supo; la Biorrefinería de Barcial del Barco esta silenciada, aparcada hasta que su alma máter se canse de tantas trabas y acabe llevando la empresa a otro lugar donde se aprecie su esfuerzo sin poner tantos obstáculos…

El silencio secular suele dar paso a la inexistencia; cuando no se contesta a una demanda, por muy justificada que sea, acaba por extinguirse, se pierden las ganas de seguir peleando y se aparca. Con eso juegan los políticos, son desmemoriados, pierden los papeles y casi siempre se caracterizan por no ser justos.

Al igual que en una familia numerosa, es preciso dotar a todos los hijos con las mismas prebendas, aunque siempre haya alguno preferido que destaca en el querer en relación a los demás, unos buenos padres ayudan y protegen a todos; así debería ser en la gobernanza de la Junta de Castilla y León: para ser justos, las nueve provincias tendrían que ser favorecidas por igual; de lo contrario, cuando se establecen favoritismos, las provincias, al igual que los hijos en la familia, se revuelven, hacen pactos para conseguir su lugar y, algunos se quedan en una esquina, inertes y conscientes de que su esfuerzo no valdrá la pena porque, simplemente no importan a nadie. Si no se dedica un esfuerzo especial a los que se aíslan, acabarán sufriendo el desapego, el alejamiento e incluso el odio hacia aquellos que les ignoran.

¡Pobres de los padres a quienes les ocurra!, y ¡pobres de las instituciones como la Junta, que no unen, sino que separan con sus desacertadas políticas! Si tienen alma, un día seguro que se arrepentirán.



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