El Camino, la mujer y el destierro del miedo

El Camino, la mujer y el destierro del miedo

Foto de lanuevacronica.com

TERESA FERNÁNDEZ | CONCEJAL DE UPL EN EL AYUNTAMIENTO DE LEÓN

TRIBUNA – DIARIO DE LEÓN

En el programa electoral para las elecciones de mayo de 2019 al Ayuntamiento de León, UPL llevaba un apartado específico para la mujer. Entre otras medidas, incluíamos la necesidad de crear itinerarios seguros para nosotras en la ciudad. Vías establecidas con criterios técnicos componiendo una red, con más iluminación y más vigilancia policial, que hagan posible que las mujeres lleguemos solas y seguras a nuestro destino.

Aunque la seguridad total nunca existe y en la ciudad han ocurrido hechos violentos que nos han impactado, estadísticamente hablando vivimos en una urbe tranquila y segura dentro del panorama nacional. Quizás muchas personas piensen que por este motivo no debemos tomar medidas extra que aumenten dicha seguridad. Hablando de este tema, alguien me comentó en cierta ocasión que «esto no es el Bronx». Efectivamente, por fortuna no lo es.

En cualquier caso, hay algo que se olvida con frecuencia al hablar de lugares o ciudades seguras y a lo que se atiende menos. Me refiero al miedo. Miedo que, por regla general, los hombres no sienten. Miedo a ser agredida por el hecho de ser mujer, cuando se transita sola a las seis de la mañana por una calle vacía. A nosotras nos educaron en el miedo —«no vengas tarde, a ver si te va a pasar algo»—. Los padres y madres, ahora también y muchas veces sin pretenderlo, educamos en el miedo a nuestras hijas —«ven en taxi», «te voy a buscar…»—. ¡Cuántas veces se habrán dicho estas palabras! El hecho de ser mujer e ir sola, sobre todo de noche, en una sociedad que todavía no ha alcanzado la igualdad en derechos y libertades, genera miedo. Este no depende de la seguridad de la ciudad. El miedo lo llevamos dentro, nos lo han inculcado de generación en generación y lo hemos transmitido también. Mal hecho quizás, pero el instinto de protección hacia nuestra prole nos hace advertir de los peligros que acechan a nuestras hijas por el hecho de ser mujeres. El miedo es lo primero que debemos desterrar y evitar si deseamos ciudades realmente seguras para todas.

León no es el Bronx. León es una ciudad segura. Muy segura. Pero solo hay que echar una mirada a una mujer que vuelve a su casa a las cinco de la mañana, o va a trabajar, andado y sola. Hay miedo cuando alguien va detrás y vemos cómo ella cambia de acera. Hay miedo cuando gira la cabeza para ver quién la sigue. Hay miedo cuando acelera el paso. Hay miedo cuando tiene que pasar por una zona poco iluminada, y muchas veces lo hace corriendo… Miedo a que ocurra algo por ser mujer. Miedo. El miedo paraliza, domina, doblega, resigna… el miedo encadena. Seguro que no todas las mujeres sienten así. O quizás algún hombre también lo sienta, probablemente, los menos. Pero estoy convencida que la mayoría de las mujeres hemos sentido ese miedo a ir solas de noche y andando. Han pasado hechos crueles tantas veces, en tantos lugares, que por muy segura que sea nuestra ciudad, seguimos sintiendo miedo.

Por eso debemos construir ciudades, no solo seguras, sino exentas de miedo. Las mujeres tenemos derecho a caminar por el mundo sin la losa que supone este sentimiento que tenemos por ser mujeres. Debemos conseguir desterrar el miedo en la mitad de la población si realmente deseamos espacios de igualdad. Solo así conseguiremos ciudades seguras y amables para nosotras.

Los ayuntamientos de Estella y Logroño, han puesto en marcha la iniciativa Camino de Santiago, amable, seguro y libre para las mujeres, a la que se han adherido muchos otros ayuntamientos por los que transita el Camino, entre otros, el de León. El Camino visto desde la perspectiva de género; desde la igualdad en derechos y libertades; visibilizando la muerte de Denise Pikka Thiem, peregrina estadounidense que perdió la vida en abril de 2015 mientras transitaba sola por la provincia de León. Perdió la vida por ser mujer. Una gran iniciativa a la que todos los ayuntamientos, instituciones, albergues, hostales, pueblos y ciudadanos debemos unirnos. Entre todos debemos colaborar para alcanzar esa seguridad y libertad en el Camino —en todos los caminos—, que todavía no existe.

El trayecto que recorre el Camino de Santiago por la ciudad de León, bien podría formar parte de esa red de itinerarios seguros para la mujer que proponemos desde UPL. Debemos asegurar que las peregrinas que desean hacer el Camino de Santiago solas, puedan hacerlo desde la libertad y la tranquilidad que da la ausencia de miedo. Pero no «solo ellas» sino «también ellas». Las peregrinas y las no peregrinas. Todas las mujeres.

Porque únicamente cuando desterremos el miedo de nuestras vidas, cuando tengamos igualdad en derechos y libertades sin importar el sexo, tendremos sociedades pacíficas, libres y, sobre todo, mucho más felices para sus habitantes.

La construcción de esta nueva sociedad está en manos de todas y todos. Construyámosla juntos.



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