EL DRAMA DEL PARO

EL DRAMA DEL PARO

 

Columna de Eduardo López Sendino en el periódico «La Nueva Crónica»

186075           Se empeña el Partido Popular, como en su  momento lo hacía el PSOE (recuerdan la estupidez de los brotes verdes?), en resaltar machaconamente que la crisis económica ya está pasando, que la economía se recupera, y que la felicidad, a semejanza de los felices años veinte del siglo pasado volverán para solaz divertimento de la sociedad.

                   La realidad resulta lamentablemente bien distinta. Los datos del paro últimamente son fluctuantes, unos meses sube, otros baja, pero dentro de unos parámetros de un paro que resulta inasumible por la sociedad española teniendo en cuenta la tasa de ocupación, los cotizantes y la carga social que un parado supone. Esto desde el punto de vista estrictamente economicista, porque si miramos el lado humano, la situación se torna dramática. Muchas familias no es que hayan perdido su hogar, sino que en donde hayan podido encontrar cobijo no son capaces no ya de llegar a fin de mes, sino que no son capaces de llegar al día siguiente, y tienen que acudir, a veces con sensación de una vergüenza ininteligible, a solicitar ayuda a aquellas asociaciones que, de modo encomiable, intentan paliar tal situación.

                   Y lo que hace unos años era cuasi marginalidad ahora se ha convertido en una situación no solo tristemente normal sino afectando a miles de familias que incluso se vez obligadas a la mendicidad o lo que es peor, a la delincuencia para una mínima subsistencia.

                Pero eso sí, el Gobierno sigue poniendo cara sonriente porque las cifras macroeconómicas mejoran día a día, cuando deberían, esos risueños, vividores e inconscientes políticos, bajar a la calle, visitar los barrios y hablar con los que llevan años sin trabajo, familias enteras sin trabajo, y viviendo de rentas de subsistencia en el mejor de los casos, y lo que es peor, sin perspectivas de encontrar un puesto de trabajo que, incluso aunque no sea digno en el salario, si les permita comer hoy y al día siguiente. Esta en la triste realidad que vivimos en España, y no digamos en León, donde las políticas sociales públicas  y el incentivo a la creación de puestos de trabajo resultan inexistentes. Está claro que la política y la sociedad no van siempre de la mano.



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