Independentismo y leonesismo

Independentismo y leonesismo

Trbuna del Diario de León

Eduardo López Sendino. Concejal de UPL en el Ayto. de León 23/10/2012

La mesura y la templanza que los días de reflexión conceden llevan a la conclusión de que los embates independentistas, con manifestación multitudinaria en Barcelona incluida, no solo ha concitado afanes independentistas sino también, en gran medida, a un relevante número de personas desencantadas con el Gobierno de Rajoy por las medidas de austeridad y subida de impuestos desde todo punto brutales que provocan mayor pobreza e impiden el crecimiento económico y lastran la salida de la crisis, todo ello alentado hábilmente por Artur Mas que así tapa el fiasco de su política económica faraónico-catalanista en su Comunidad que le ha abocado, ironías del destino, a pedir el apoyo económico del Estado que denosta.

Desde el punto de vista jurídico resulta inviable una secesión de Cataluña, toda vez que precisaría de un trámite parlamentario de muy difícil resultado para los independentistas. Sólo podría ser independiente bajo el régimen constitucional con una reforma constitucional de gran calado que afecta a varios artículos lo que implica amplias mayorías en el Congreso y el Senado y que a continuación detallamos. En el aspecto constitucional tiene su base en el artículo Segundo de la Constitución, que establece que «la Constitución se fundamenta en la unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». Este artículo del título preliminar de la Constitución fue aprobado por CiU, que introdujo en su texto el concepto de nacionalidades. Es indiscutible que ese artículo tan fundamental puede modificarse y la Constitución regula el procedimiento de su reforma en su título X, cuyo artículo 168 establece que cuando se propusiere la revisión parcial que afecte al título Preliminar, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara y a la disolución inmediata de las Cortes. Las cámaras elegidas deberían ratificar la decisión y proceder a la redacción del nuevo texto que tendría que ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, sería sometida a referéndum de todos los españoles.

Otra gran cuestión, nada desdeñable, es la del reconocimiento internacional por los estados, de una Cataluña independiente de España. Hay muchos estados que tienen en su seno problemas como el de Cataluña en España: Córcega en Francia, Lombardía, Cerdeña o Sicilia en Italia, Baviera o Brandemburgo en Alemania, por citar países de la Comunidad Europea y cercanos.

Por tener problemas más o menos similares a los de Cataluña en España, no les interesa a estos países europeos reconocer a un nuevo Estado fruto de la secesión, máxime cuando Cataluña muy poco puede ofrecer al resto de Europa. A cambio de poco, el reconocimiento de Cataluña por los estados haría resucitar posibles movimientos secesionistas europeos ahora solo testimoniales. Caso aparte es el de Escocia al que el actual primer ministro del Reino Unido, David Cameron, les ha concedido la posibilidad de celebrar un referéndum sobre su independencia, debiendo señalar que la historia de Escocia, Reino independiente hasta la firma del Acta de la Unión en 1707 es claramente diferente de Cataluña que siempre ha sido integrante de España.

Es evidente que este panorama y tales circunstancias no podrán darse para tranquilidad de quienes nos consideramos leoneses y por ello profundamente españoles. En una ocasión, un político del PP que actualmente medra en el Consejo Consultivo por no querer admitir su estancia en la oposición municipal, llamó a los leonesistas talibanes, lo que supone desconocer lo que es un talibán, ajeno a estos lares, y sobre todo desconocer las enormes diferencias entre un independentista catalán o vasco de un leonesista. Hace unos días El presidente de la Comunidad, Juan Vicente Herrera, manifestó en las Cortes que los leonesistas, que UPL, no se sumaría a proyectos secesionistas. Pues se equivoca Herrera y ello supone desconocer los inicios y raíz del leonesismo. Claro que somos secesionistas, secesionistas a ultranza de esta Comunidad que hunde paulatina pero inexorablemente a León, secesionistas de una Comunidad que pretende aniquilar por todos los medios a León convirtiéndole en una provincia castellana amorfa, secesionistas de un proyecto que nunca ha sido el nuestro. Pero jamás seremos secesionistas de nuestra Patria, de la España que formamos y conformamos. Un leonesista es, por definición, español, porque no se puede entender León sin España ni España sin León, de tal manera que la diferencia con los secesionistas vascos o catalanes resulta definitiva. El ser secesionistas no nos impide la defensa de nuestra tierra, de nuestra cultura, de nuestra peculiar idiosincrasia y reivindicar que la única región histórica de España que no es autonomía, tiene también el derecho a su propia autonomía, a regir sus destinos, dentro del marco constitucional y dentro de España.



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