León y el Sipam

León y el Sipam

JAVIER CALLADO

OPINIÓN – LNC

El reconocimiento de dos tercios de la provincia de León –los que ocupa la montaña y las vegas medias– como lugar de especial interés por la producción de alimentos es un reconocimiento más de la singularidad leonesa. Por esta razón el trámite ante la FAO, parte de la Organización de las Naciones Unidas que se ocupa de los alimentos, se hizo en la ignorancia de la Junta de Castilla y León, que hubiese desvirtuado la candidatura.

El reconocimiento Sipam recoge que la producción integrada de múltiples alimentos procedentes de la agricultura, la ganadería y el monte es un sistema peculiar que mantiene el equilibrio entre los recursos naturales y su explotación, lo que representa un valor añadido. Es aquí donde enlaza con la base de la cultura tradicional leonesa. Todos los pueblos, incluidos los que se encuentran en el territorio que no es Sipam, son hoy unidades de aldea con bienes comunales. En los terrenos del común dedicados al monte y al bosque los vecinos obtenían leña, madera, caza, setas y frutos silvestres. En los tres mil km de ríos se aprovisionaban de peces, cangrejos o ranas. Los comunales dedicados al cultivo se repartían y los dedicados a pastos se compartían.

Por su lado, la explotación de las tierras en León era diversificada, con muchos cultivos: legumbres, maíz, viñas, cereales panificables y para pienso, remolacha, etc. Como la casa familiar se convertía en una unidad de producción ganadera, fue habitual la presencia de vacas, ovejas, cabras, cerdos, gallinas, conejos… Las proporciones de cada producción variaban según las posibilidades de la zona, pero el esquema básico era el mismo. En la actualidad, el tercio llano de la provincia leonesa ha especializado más sus producciones agrícolas, pero la matriz aldeana de la que partió hace 40 años era la misma que la de las montañas y riberas.

Es esta tradición de aldeas comunales semiautónomas, que protagoniza el sistema de poblamiento leonés, la que pone la base para el reconocimiento de un Sipam. La producción de alimentos está en la médula de la cultura tradicional de cada región. Si algo subyace en la raíz cultural de los pueblos es lo que garantiza la supervivencia, como la forma de producir alimentos. Por eso el Sipam es también un reconocimiento a la singularidad de la tradición cultural leonesa.

La difusión del Sipam en Fitur es un acierto que difunde nuestro patrimonio gastronómico. La diputación expone un acervo cultural basado en la comunalidad leonesa, que protagoniza las más de 50 comarcas y subcomarcas de esta tierra. El resultado es un arco iris alimentario difícil de igualar en un espacio tan reducido e interior.



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