¿Parques eólicos en nuestra montaña?

¿Parques eólicos en nuestra montaña?

Conviene, no obstante, analizar si el aumento de este tipo de dispositivos en nuestras tierras y montañas está justificado en cualquier caso, a lo que me manifiesto rotundamente en contra


ENRIQUE VALDEÓN – OPINIÓN – LEONOTICIAS

La proliferación de instalaciones de parques eólicos y placas solares es realmente impresionante en los últimos tiempos. Desde luego la tendencia debe ser a la utilización de este tipo de energías renovables, que recordemos que son las que se obtienen a partir de recursos naturales inagotables que generan electricidad de una manera que no contribuya al ya alarmante calentamiento global.

Conviene, no obstante, analizar si el aumento de este tipo de dispositivos en nuestras tierras y montañas está justificado en cualquier caso, a lo que me manifiesto rotundamente en contra. Para hacer esta afirmación me baso en ejemplos claros y de plena actualidad como es el caso del Parque Eólico denominado Abano que se pretende instalar en la montaña central leonesa.

Este Proyecto consiste en instalar 24 aerogeneradores que afectarán a terrenos ubicados en los municipios de La Pola de Gordón, Matallana de Torío, Vegacervera, Valdepiélago y La Robla. Es cierto que previa a la autorización administrativa de ejecución del Proyecto se ha realizado por una empresa especializada un Estudio de Impacto Ambiental que refrenda tanto la necesariedad del mismo como la carencia de perjuicios «importantes» de cualquier tipo. Pues bien, tras un análisis exhaustivo de ese Estudio de Impacto Ambiental al que he tenido acceso, no cabe más que posicionarse en contra del pretendido Proyecto, ya que en ese Estudio, elaborado sin duda ad hoc para justificar su aprobación, se obvian o pasan por alto cuestiones de gran trascendencia que deben tenerse en cuenta. Así, infravalora lo relativo a la biodiversidad, toda vez que algunos generadores se ubicarían en terrenos protegidos por ser Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga, otros en el límite sur de la Reserva de la Biosfera de los Argüellos y el resto en las inmediaciones de estas zonas. Algo tan importante como esto se plasma en el Estudio de Impacto Ambiental de manera que las afecciones potenciales del parque sobre el entorno son tipificadas como moderadas o compatibles, o sea minimizando el impacto negativo más que evidente que provocaría tanto en la flora como en la fauna de la zona. A esto hay que añadir los efectos negativos sobre el paisaje, sobre todo teniendo en cuenta que será necesaria la apertura de pistas, habilitación de emplazamientos para estacionamiento y acopio de materiales, además de excavaciones y desmontes para la cimentación de los aerogeneradores e instalación de líneas eléctricas, cuestiones que también se infravaloran en el mencionado Estudio. Además, se van a causar unos daños en los montes a los que tampoco se les da la importancia que merecen, y es que se van a ver afectados 17 montes calificados de utilidad pública, además de diversas propiedades de titularidad privada. En todos ellos también va a haber un incremento del riesgo de incendios forestales y ni siquiera se plasman o prevén medidas concretas para evitarlos. No cabe duda tampoco de que debe resaltarse de manera más que trascendente el impacto socioeconómico negativo que se provocará, de manera que se obvia que va a afectar a una comarca que lleva años sufriendo un profunda depresión económica y es incuestionable que llevara a una devaluación de los bienes raíces ubicados en la proximidades de los aerogeneradores y de las líneas de alta tensión que se instalen, así como a la reducción del turismo rural y de las explotaciones apícolas y ganaderas, además de afectar a otras cuestiones como los ingresos obtenidos de la caza por parte de las Juntas Vecinales. En último término, también se infravalora en el Estudio sobre el Proyecto algo tan significativo como son las posibles afecciones sobre la salud de las personas con los muy posibles problemas que pueden provocar las exposiciones excesivas al ruido de baja frecuencia que provocan los aerogeneradores y que ya se han analizado en diversos estudios científicos, cuestión que se obvia totalmente, además de otros efectos adversos en la salud que sin duda se pueden provocar.

Con este análisis entiendo que sólo cabe concluir en el sentido de manifestarse en contra de este Proyecto, al menos en la zona donde se pretende ejecutar, una manifestación en contra del mismo que ya han hecho patentes diversos Ayuntamientos, Juntas Vecinales, Asociaciones y algún partido político como Unión del Pueblo Leonés. Por el momento tanto PSOE (gobierno Estatal) como Partido Popular (gobierno Autonómico) no dicen ni palabra al respecto. Esta falta de posicionamiento ni a favor ni en contra me lleva a recordar una frase utilizada por el difunto Don Pedro Vicente, padre de unos muy buenos amigos míos, quien para silencios similares decía «ellos mientras tanto que partan pan». Así nos va…



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