Las derrotas no se celebran

Las derrotas no se celebran


EDUARDO LÓPEZ SENDINO – tribuna diario de león

La pandemia no ha traído más que desgracia a toda la sociedad mundial modificando nuestro modo de vivir, nuestra libertad, y lo que es peor, dejando a muchas personas en el camino, en una situación dolorosa y estresante de la que esperemos podamos salir en breve.

En esta realidad que nos ha tocado vivir escarbar para encontrar algo positivo resulta difícil, pero puestos en esta ardua labor nos encontramos, llegadas estas fechas, que gracias a la pandemia, ni el año pasado ni en este vamos a tener a los poltroneros de la Junta celebrando su fiesta en Villalar el 23 de abril. Todos los años, año tras año desde que se constituyó esta artificial comunidad, desde UPL hemos venido denunciando los fastos de una fiesta que importa un bledo a los leoneses y que supone un gasto absolutamente despilfarrador, e innecesario y carente de sentido, y sin embargo no hemos conseguido que precisamente todo ese dinero, que habitualmente la Junta lo canaliza a través de la Fundación Villalar, actualmente denominada Fundación de Castilla y León, vaya para fines útiles como fines sociales o, como muchas veces hemos pedido en el Ayuntamiento de León, para revertir esas competencias impropias que asume el ayuntamiento, como el mantenimiento de los colegios.

Continúen con la inútil celebración de una derrota a falta de celebrar otra cosa, pero no cuenten con los leoneses

Este año, con mayor virulencia, la Junta castellana insiste en más fastos que en años anteriores, pasándose por el forro de sus caprichos todas las normas que la propia Junta ha establecido en relación con el estado de alarma y restricciones, resultando muy fácil cerrar los bares y cafeterías aplicando unos criterios que se sacan de la manga el señor Igea y la monja de clausura de la consejera de sanidad, señora Casado, que asumir las propias normas evitando fastos inútiles para conmemorar de manera muy torpe una derrota.

No puedo, en modo alguno, arrogarme conocimientos de historia que, si bien siempre me ha gustado, nunca he tenido tiempo suficiente para ahondar en ella, pero en la mesura que me pide mi ignorancia no por ello debemos de dejar de decir que el levantamiento de los comuneros acabó en un fracaso estrepitoso con el ajusticiamiento de las principales cabezas visibles, y a alguno más aprovechando la coyuntura, que nada tuvo el levantamiento de romántico sino más bien el levantamiento por intereses estrictamente economicistas de la época. La celebración de esta derrota es de tan soberana estupidez como celebrar que te han metido cinco goles en un partido de fútbol pero que la victoria moral te corresponde porque tiraste diez veces a puerta.

Por otra parte, tampoco históricamente el levantamiento tuvo nada que ver, ni con mínima relevancia en León y la Región Leonesa, y por otra parte teniendo trascendencia en otras partes de España, incluso en Andalucía, por lo que apropiarse de una derrota para festejarla como propia, como antes decía, resulta no sólo una aberración histórica, sino una manipulación interesada a la que los leoneses desde luego nunca nos van a encontrar, máxime cuando se aprovechan tales circunstancias para un claro adoctrinamiento más propio de períodos dictatoriales que de una democracia parlamentaria.

Los leoneses, sin embargo, sí tenemos motivos de celebración en lo que podría ser la celebración de la fiesta de la Región Leonesa, que desde luego no esperamos que la Junta de Castilla adoctrinadora vaya, en modo alguno, a reconocer, y que, desde luego, podría servir para aunar en torno a esa fecha a todos los leoneses de la Región Leonesa, como podría ser cualquier fecha de la primavera en conmemoración de las Cortes Leonesas de 1188, la proclamación como rey de Alfonso IX en febrero del mismo año, por ejemplo, fechas históricas del Reino de León que podemos encontrar para nuestra conmemoración.

Como corolario de todo ello, pesebreros de la Junta de Castilla y León continúen ustedes con la inútil celebración de una derrota a falta de celebrar otra cosa, pero no cuenten con los leoneses para tamaña estupidez, y menos con el dinero público que debería de estar empleado de mucha mejor manera para cuestiones más trascendentes e importantes como ayudas sociales o ayudas a los autónomos, hosteleros y pequeñas empresas, en estos momentos en que necesitan más dinero que fastos.



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